Analizar la carga sicológica del conflicto planteado en esta historia requiere entender una sociedad corrosiva y enferma, no muy distinta a la nuestra despues de todo, donde la superficialidad y las bajas pasiones dominan a la mayoría de sus personajes. En este contexto, la figura del personaje principal ilumina en la oscuridad. Ivan Fiodorovich vuelve a su tierra después de su tratamiento para su enfermedad. Directo, sin filtrar lo que piensa, y con una ingenuidad infantil, es calificado como un idiota. Pero en su aparente indefensión, genera logros basados en su manera distinta de mirar al mundo, los que nuevamente lo marcan y lo rodean de envidias y rencores. Sin notarlo, sigue en busca de una felicidad esquiva. No se queja en el intento. Solo continua.
Marca el paralelo de una intensa vida espiritual, personal, propia, en contraposición al vació de la vida exterior y de apariencias de su entorno. Finalmente no es aceptable que el idiota tenga razón. Es necesario ponerlo donde pertenece. Admira la validez del relato, a pesar de los años desde que fue escrita.
Se deja leer con interés. Profunda novela, cargada de un existencialismo embrionario.
sábado, 26 de junio de 2010
domingo, 20 de junio de 2010
Reequilibrandose
No he escrito en el blog porque escribí en mi vida. Desarmar una casa, una pareja, una vida, para luego rearmarte no es tarea fácil. Creo que lo más difícil es cuando en algunos momentos, levantando una caja desde el cajón de la mudanza, leyendo las instrucciones de la lavadora, o recordando alguna fecha o circunstancia, se te olvida porque volviste a estar solo. Creo que es la mente del hombre, que es bien intencionada, y olvida lo malo para recordar lo bueno. Solo nos ayuda, en esos momentos de duda, el pleno convencimiento de haber hecho lo correcto.
En todo caso, mi departamento nuevo me gusta mucho. Los libros volvieron a la situación de protagonismo donde siempre debieron estar, tengo tiempo, y tengo ganas. Puedo ir caminando casi a todas las partes que me interesan. Y estoy relativamente cerca del campo. Desde el escritorio veo la costanera de Viña del Mar. Tengo sol casi todo el día. Me estoy recuperando a mi mismo, a mi equilibrio. Tengo ganas de escribir en el blog, de leer y de ver películas. Y eso ya es bastante.
En todo caso, mi departamento nuevo me gusta mucho. Los libros volvieron a la situación de protagonismo donde siempre debieron estar, tengo tiempo, y tengo ganas. Puedo ir caminando casi a todas las partes que me interesan. Y estoy relativamente cerca del campo. Desde el escritorio veo la costanera de Viña del Mar. Tengo sol casi todo el día. Me estoy recuperando a mi mismo, a mi equilibrio. Tengo ganas de escribir en el blog, de leer y de ver películas. Y eso ya es bastante.
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